La Gran Hermandad o Hermandad Blanca llevó a cabo su primer Consejo en Shamballa hace muchos miles de años. Se reunieron alrededor de una gloriosa mesa redonda dorada. Sanat Kumara era el Maestro Presidente. Él le dio a cada miembro ciertas responsabilidades, de acuerdo a la naturaleza del individuo. El Consejo se reunía cada cierto tiempo, y cada uno de los Miembros informaba sobre la expansión del servicio de Su campo en particular. Todos se regocijaban con cada desarrollo que acercaba a una mayor manifestación el propósito de la Hermandad, pero nadie interfería con los servicios específicos del otro.
A medida que ciertos miembros de la raza humana fueron atraídos hacia el Centro Espiritual de Shamballa, se les invitó a asistir -en sus cuerpos internos- a esas reuniones, y a participar en las discusiones. La Orden de la Mesa Redonda del Rey Arturo fue concebida cuando una corriente de vida iluminada se sintonizó con le registro etérico de Shamballa, y creó un foco para Dios en el mundo externo. El ahora Maestro Ascendido Saint Germain estaba encarnado entonces como Merlín, el Mago, y el ahora Maestro Ascendido El Morya estaba encarnado como el Rey Arturo. Los Caballeros de la Mesa Redonda eran los remeros que, en una encarnación anterior, habían llevado el “Cáliz Sagrado” a Gran Bretaña con María.
La búsqueda del Santo Grial por los caballeros del Rey Arturo fue, en Verdad, la búsqueda de la conciencia Crística. El Grial significa la conciencia inspirada dentro de la cual se vierte la Voluntad Divina. La lanza diamantina significa la proyección de la energía hacia la acción y la realización. Considerando las condiciones actuales, muchos en Oriente han completado la actividad del Grial, pero es en la Conciencia Occidental donde los Maestros aspiran que se manifieste la lanza, a través de la descarga de las energías vitales y constructivas de los individuos.
Tal como se señalara anteriormente, cuando se consideró la Dispensación Cristiana, cada cien años dentro del ciclo de dos mil años, los Señores del karma le dan una Dispensación de Energía a la Jerarquía Espiritual de la Tierra. Los Seres que ahora se conocen como el Señor del Mundo (ahora Gautama Buda), el Instructor Mundial y el Maha Chohán determinan en conjunto la mejor manera de invertir esa Energía. Consideran las condiciones de la Tierra, y escudriñan los individuos de suficiente desarrollo espiritual que puedan asumir un papel preponderante entre las personas encarnadas. Luego, presentan un plan al pleno de la Gran Hermandad Blanca. Se les ofrece la oportunidad a algunos Maestros y sus discípulos encarnados. El resultado final del Plan depende por completo de la elección voluntaria del estudiante, ya que los Maestros tienen que respetar el libre albedrío de los Estudiantes.
Desde el año 1300 hasta los albores del siglo XVII, esta energía impersonal se utilizó para traer una nueva tierra (por ejemplo América) a la mente de la gente de Europa, y para crear la cuna para el futuro empeño espiritual que habrá de florecer bajo el Séptimo Rayo. «Apuntado por energías vitales y una cualidad llamada “Amor a la Libertad”, Cristóbal Colón y otros exploradores abandonaron la seguridad del hogar para encarar un curso desconocido, un mar sin mapa, y esculpieron un continente sobre el cual descansa el futuro del mundo civilizado».
«Los hombres de destino son barridos por la Mente Cósmica del Espíritu Santo. Son impulsados por una presión que gobierna su conciencia externa». Son los mostradores del camino, son la esperanza de la Tierra. Durante incontables siglos, la Gran Hermandad Blanca ha patrocinado tales esfuerzos y le ha servido a la raza humana, sin que más de un puñado de seres humanos hayan estado conscientes de Su mera existencia. A pesar de contar con la asistencia de Seres Divinos, en casi todos los casos las vidas de estos mostradores-del-camino encarnados no era lo que se le podía denominar fácil. «Hombres y mujeres de destino siempre tuvieron que sufrir la resistencia y el ridículo de la raza humana». Tuvieron que llevar la cruz a cuestas; «tuvieron que filtrar el mosquito y tragarse el camello para realizar su misión. La situación actual sigue siendo la misma».
Los Maestros Ascendidos, a través de “El Puente a la Libertad”, nos han provisto de una perspectiva profunda en cuanto y cómo se concibió la Sociedad Teosófica en los Niveles Internos, cómo se puso en funcionamiento el Plan quienes fueron sus principales participantes, y que causó la caída del primer intento de parte de los Maestros para familiarizar a la humanidad mucho más que nunca antes, en el conocimiento de la Ley Cósmica y las actividades de la Gran Hermandad Blanca.
En los albores del siglo XIX, Lord Maitreya (el Maestro de Jesús) dirigió la atención de los Chohanes (Directores de los Rayos) de la Tierra, sobre la necesidad de llevar el conocimiento de la existencia de los Maestros a la conciencia externa de la gente. Explicó que hasta entonces los Maestros habían concentrado Su atención en el Oriente, y ya era hora de cambiar dicha atención al mundo Occidental.
La Presencia Universal de los Santos había sido aceptada en el Oriente durante mucho tiempo. Sin embargo, la indiferencia total de la forma (mundo físico) -ellos querían esencia y no forma- y la naturaleza del santo oriental, al estar dedicado y limitado absolutamente a la adoración y el culto, no permitió el uso de las energías vitales requeridas para convertir esa visión en acciones y resultados visibles.
Con su amable, persuasiva y elocuente manera de hablar, Lord Maitreya continuó exponiendo lo que hoy se conoce como Teosofía. Les explicó a los Chohanes cómo ciertas corrientes de vida podrían encarnar, y luego, aquellos Maestros que se sintieran cercanos a ellas, podrían atravesar el velo y convencerlas acerca de la realidad de los Maestros.
La condición de los Cuerpos Causales de miles de personas, indicaba que muchos individuos estaban preparados para prestar tal servicio (como intermediarios y transmisores de la realidad de los Maestros). Entre ellas Blavastsky, Leadbeater, Olcott, Besant y Judge.
Después de mucho esfuerzo y persuasión de parte de los Maestros, la señora Blavastsky ofreció su asistencia. A su vez ella trató de lograr el apoyo del coronel Olcott. Sin embargo, no fue hasta que el Maestro El Morya se quitó el turbante y se lo mostró al coronel como prueba de que Él era un ser real y tangible, que Olcott accedió.
Dirigiéndose a los Estudiantes, El Morya agregó:
«Para Mí, podría decir que ésa fue una considerable concesión». La Sociedad Teosófica se fundó entonces en 1875.
El Morya explicó que los señores Leadbeater, Judge, Sinner y muchos otros estaban quizás mejor preparados que Helena P. Blavastsky para ser intermediaria entre los Maestros y la humanidad, pero ellos no se ofrecieron voluntarios para asumir el liderazgo.
La señora Blavastky dio un paso adelante y dijo: «Maestros, yo me adelantaré y seré esa cuña». El Morya continuó afirmando que, en términos generales, de miles de corrientes de vida calificadas, quizás diez estaban dispuestas a ofrecerse voluntarias. De esas diez, una sería elegida, y las esperanzas de los Maestros descansarían sobre esa particular corriente de vida.
A pesar de ser algo subdesarrollada y “burda de cuerpo, mente, espíritu y alma”, Helena Blavastky calificó porque había tenido varias encarnaciones previas de servicio cooperativo con los Maestros. También tenía la facultad de clarividencia avanzada y clariaudiencia. Los Maestros El Morya y Kuthumi aceleraron estas facultades, a fin de poder comunicarse con ella. Durante toda la asociación con ella, los Maestros utilizaron el cuerpo etérico de un potentado hindú. Asimismo, ciertas instrucciones también se le dieron a la señora Blavastky en el Retiro de Luxor. Al recibir esta instrucción, y después de pasar las iniciaciones de los Templos Uno y Dos, Helena pasó al Templo Tres. Después escribió la Doctrina Secreta y varias otras obras, con lo recibido de los Maestros.
Abreviando, toda la enseñanza vertida a través de esta avenida y grupo no llevó a sus componentes a compensar la energía empleada para que ayudasen en la liberación de la humanidad y la expiación del karma planetario, de modo que finalmente se agotó la energía de la que disponían los Maestros para este esfuerzo. Además la Ley Cósmica aún no permitía dar información clara, sino velada y compleja, de modo que fue difícil de entender y encontró poco eco en las gentes. Por esa razón, durante la siguiente dispensación los Maestros mostraron a los Estudiantes el modo de devolver o compensar las energías empleadas con ellos a fin de lograr una realización mayor.
Además de Helena Petrovna Blavastky, hubo otros individuos que en los siglos XIX y XX, dieron a la humanidad ciertas nuevas fases de las Enseñanzas de la Gran Hermandad Blanca. Los Maestros mencionaron a Joseph Smith, Mary Baker Eddy, Alice Bailey, Baird T. Spalding, y finalmente Guy W. Ballard y Geraldine Innocente, los Mensajeros de la Nueva Era en la primera y Segunda Dispensación.
Tomado del libro: El hombre origen, historia y destino.