La civilización de poseidón

Poseidón era el nombre de una isla situada en medio del Océano Atlántico. Era el último vestigio sobreviviente del continente original de la Atlántida. Ocupaba una parte central de la Atlántida, y puede decirse que las Islas Azores y Madeira eran parte de las cordilleras más altas de Poseidón.

Poseidón era el nombre de una isla situada en medio del Océano Atlántico. Era el último vestigio sobreviviente del continente original de la Atlántida. Ocupaba una parte central de la Atlántida, y puede decirse que las Islas Azores y Madeira eran parte de las cordilleras más altas de Poseidón.

A menudo se confunde este pequeño vestigio del originalmente inmenso continente de la Atlántida, con La Atlántida en sí. Aún Platón, quien según la Orden Rosacruz, era miembro de una escuela de misterios secreta, llamaba “Atlántida” a esta isla. A veces esta dificultad en separar y distinguir entre los dos términos, se aplica también al material dado por los Maestros Ascendidos. Afortunadamente, al leer cuidadosamente cada palabra que se ha dado sobre el tema, y al comparar los diferentes Dictados, en la mayoría de los casos es posible separar el material entre los primeros tiempos Atlantes y la Civilización de Merú. Ambas civilizaciones llegaron a su cima durante el período comprendido entre el año 12.000 y el año 10.000 a.C.

Hace catorce mil años, Poseidón llegó a un alto estado de logro con respeto al conocimiento de la ley Cósmica y a logros científicos. Un gran Maestro de Luz estaba a la cabeza de su gobierno. Su estado de logro se mantuvo hasta aproximadamente el año 10.500 a.C., cuando comenzó la decadencia de la civilización, culminando en la catástrofe que ocurrió alrededor de 10.000 a.C.

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Durante el apogeo de la civilización de Poseidón, hubo una provincia en la que se hizo el intento de poner de manifiesto una nación de Maestros Ascendidos. La gente que vivía en esta área era capaz de precipitar muchas de las cosas que necesitan de la Sustancia Universal, -incluyendo ropa y alimentos-. Ellos se sentaban a la mesa, y la comida que requerían aparecía frente a ellos. La actividad consumidora de la Llama Triple (puede que se trate de la llama violeta) era visible a todos. Después de completar su servicio, se le ponía esta Llama al cuerpo físico, despareciendo el cansancio instantáneamente. En vista de que sólo había Llamas en los templos, y que éstas eran mantenidas allí por los sacerdotes, parece que esta ceremonia tenía lugar en los templos.

La tecnología era muy avanzada. La civilización de Poseidón tenía contacto con el mundo entero mediante aeroplanos. Entre otros sitios, ellos viajaron a Yellowstone Park (Wyoming, U.S.A.) y a Merú. El transporte aéreo actual en muchos aspectos resulta crudo y primitivo comparado con el de ellos.

La mina más rica que se haya conocido en el mundo, existía en Yellowstone Park y estaba bajo el control del gobierno de Poseidón. Gran parte de su riqueza fue utilizada para propósitos experimentales y de investigación en química y otros campos de las ciencias naturales. La palabra “Yellowstone” (piedra amarilla) se originó por una mina en el área que contenía bellos diamantes amarillos. En las minas de Yellowstone se utilizaban técnicas avanzadas de perforación.

La civilización de Poseidón también era capaz de generar la energía necesaria para iluminación, poder y propulsión, acopiando, concentrando y transmitiendo corrientes presentes en la atmósfera circundante.

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Antes de todo cataclismo mayor, los Maestros realizan grandes esfuerzos para familiarizar a la gente con la Verdad. Para cuando se hundió Poseidón, sólo le daban credibilidad a las palabras de la Verdad quinientas personas de los sesenta millones de habitantes. Eso no era suficiente para sostener la compensación.

Cinco años antes de que Poseidón se hundiera, los Maestros alertaron a los pueblos en cuanto a los eventos venideros [este Dictado es consistente con la advertencia de cinco años que se le dio a la civilización de Merú. Ambos mensajes fueron dados por diferentes mensajeros (Ballard e Innocente) distanciados veintiocho años entre sí.] Seres Ascendidos y Mensajeros Cósmicos de muchos ámbitos vinieron y hablaron a través de los sacerdotes y los oráculos. Al principio, las gentes les prestaban atención, y la idea les resultaba entretenida. Se trataba de algo nuevo y diferente, así como también excitante. Luego, cuando no pasaba nada durante dos años después de las advertencias, la gente regresó a su búsqueda de la llamada “felicidad”. Los Maestros dijeron que la gente de Poseidón había perdido la fe en los sacerdotes de la verdadera Orden Blanca, y que esa acción cerraba el anclaje de la isla.

Los Seres Ascendidos preservaron edificios, ciudades enteras, archivos, fórmulas y lo que deseaban conservar, sellándolos herméticamente en el fondo del Atlántico.

Ellos los sacarían de nuevo en la Nueva Era que amanece, revelando a todos la verdad de la perfección Atlántida.

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Los sumos sacerdotes de los templos fueron avisados por la Jerarquía Espiritual, en cuanto a reunir los tesoros inapreciables de los templos en que oficiaban, y que los cargaran en los navíos anclados en los puertos. De esta manera se dio inicio a la preparación para el éxodo de los miembros de la Orden Blanca y sus seguidores.

Calladamente y sin apuro, los Guardianes de la Era Atlante se prepararon para la hora final, cuando se les requería partir de su amada Poseidón. A cada líder se le dio órdenes selladas que contenían el destino de su nave. Cada destino era un refugio pre-seleccionado de seguridad, que no sería del todo afectado por el cataclismo, o en todo caso, muy poco. Así fue como se preservaron la Verdad y Conocimiento de la Enseñanza de los Maestros Ascendidos para las generaciones venideras.

Las preparaciones de los sacerdotes incluían tomar las Llamas de los altares y llevarlas, junto con documentos sagrados que contenían lo impartido en muchas conferencias, a sitios seguros.

A esos sacerdotes y sus estudiantes que permanecieron fieles a la Luz, se les informó de la fecha del hundimiento de Poseidón. En cierta hora pre-acordada, de noche, los seguidores de la Orden Blanca cargaron sus barcos con los tesoros de los templos que pudieron arrebatarle a los sacerdotes codiciosos. Fueron tripulados cien barcos de vela, equipados con remos. Cada barco llevaba cuarenta voluntarios, incluyendo un sacerdote.

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Una vez que se alejaron de las costas, el líder de cada navío abrió las órdenes selladas. Estos documentos contenían el destino de cada barco. Al sacerdote Hilarión (que más tarde sería Pablo, uno de los discípulos de Jesús) se le pidió que llevara la Llama de la Verdad al otro lado del océano Atlántico, a través del Mediterráneo, hasta Grecia. El sacerdote Serapis Bei y su grupo habrían de llevar la Llama de la Ascensión a Luxor, Egipto. Quienes protegían la Llama de la Libertad recibieron la orden de llevarla al sur de Francia. La tarea de los barcos consistía en llegar a un sitio seguro antes de que el mar se convirtiera en un océano en ebullición por la acción cataclísmica -que ningún navío podría resistir-.

«De los cien barcos que partieron de Poseidón, sólo diez llegaron a sus destinos. El tiempo y las condiciones kármicas eran tales que el Momento Cósmico no podía esperar que los barcos llegaran a su destino, si estos se retrasaban más allá de cierta fecha por la razón que fuese».

Los tesoros de Poseidón fueron llevados a diferentes partes del planeta. Se llevaron archivos a Egipto, Tíbet, China y otros lugares del Lejano Oriente. Algunos de los registros Atlantes terminaron en la biblioteca de Alejandría, donde la mayoría de los cuales se destruyeron por el fuego. Loa archivos que no fueron enviados a Alejandría permanecieron intactos. Estos se pondrán de manifiesto en el futuro cercano, cuando la maldad, la discriminación y la intolerancia de las mentes ortodoxas se disuelvan al punto en que dichos archivos no sean destruidos.

Tal como se mencionara anteriormente, diez de los barcos que partieron de Poseidón llegaron a salvo a sus respectivos destinos.

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1.-Un barco, bajo la dirección de Serapis Bey, llegó a Luxor.

2.-Un barco, bajo la dirección de Hilarión, llegó a Creta.

3.-Un barco, bajo la dirección de Pablo El Veneciano, llegó al sur de Francia.

4.-Al menos un barco, navegando hacia el oeste, llegó a Méjico.

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5.-Al menos un barco, navegando hacia el oeste, llegó a Perú.

6.-Al menos un barco, navegando hacia el oeste, llegó a las Islas de Pascua.

7.-Al menos un barco, navegando hacia el oeste, llegó a Asia.

Serapis Bey y sus hombres llegaron a su destino segundos antes de que el Nilo se desbordara.

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Hilarión y su grupo llegaron a salvo a Creta, que en aquel entonces estaba conectada con la tierra firme de Grecia. Hilarión estableció allí la Llama de la Verdad. Más adelante, se utilizó este foco para poner de manifiesto en Creta el Templo de la Verdad, y en Grecia, los Oráculos de Delfos. Subsecuentes cambios terrenales, después la catástrofe de Poseidón, desconectaron a Creta de tierra firme.

El Maestro Ascendido Serapis Bey brindó a los Estudiantes dos relatos distintos de testigo ocular acerca de Su Viaje a Luxor. Debido a su importancia histórica, los repetimos aquí tal como se dieran originalmente.

«Cuando la isla final de la Atlántida estaba a punto de hundirse bajo las olas, los sacerdotes que habían permanecido fieles a la Jerarquía Espiritual se esforzaron por llegar a la conciencia de la gente, y de alertarla acerca de los cambios cataclísmicos inminentes. La novedad le resulta atractiva a la mente externa, y por un tiempo fue tema de conversación y de considerable interés; pero el entusiasmo sostenido e interés de la gente pronto separaron a los aspirantes, los servidores y los discípulos de los diletantes; (personas que se permiten opinar sobre cualquier tema, sean o no expertos en él) a medida que transcurría el tiempo, los sacerdotes fueron haciéndose duros, arrogantes y superiores, tan versados en la Ley que encerraron su conciencia en un caparazón mental, para mantenerse lejos de las presiones de la inspiración y de los mensajes Crísticos que vienen como la paloma, humilde y sencillamente, sin adorno alguno. Con esta arrogancia espiritual, los sacerdotes influenciaron a las masas; y eran bien pocos los que todavía representaban a la verdadera Orden Espiritual».

«Aquellos de nosotros que permanecimos fieles a la Luz fuimos informados acerca de la fecha en que tendría lugar el hundimiento del continente. En cierta hora de cierta noche, cargamos nuestros navíos con los bellos tesoros de nuestros Templos, los que pudimos arrebatarles a los sacerdotes codiciosos. Y con una oración en Nuestros corazones y los pocos fieles en nuestros botes, navegamos de un lado al otro del Atlántico y del pacífico a muchas tierras».

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«Ninguno de nosotros sabíamos a donde íbamos, hasta que abrimos las órdenes selladas, una vez que nos alejamos de la costa. Sabíamos que había una sincronización involucrada, un elemento que considerar porque el hundimiento de un continente afecta vitalmente a los poderosos océanos; y nosotros nos encontrábamos en pequeños bajeles que se mecían como cáscaras sobre las olas del mar».

«Al abrir nuestras órdenes, nos encontramos que nuestro destino era Egipto. Los cuarenta de nosotros concentramos nuestra fuerza de oración, fe, energías físicas y resistencia día y noche, remando para ayudar a las velas, cada uno tratando de cumplir con la fecha tope. No estábamos tan interesados en la supervivencia de nuestros cuerpos, como en llevar nuestra carga, las brasas de la Llama de la Ascensión -la herencia espiritual de la Atlántida que se nos había confiado- a tierra firme antes de que nuestro navío fuera abrumado por la creciente del mar. ¡Y lo logramos! Navegamos Nilo arriba, y cuando atracamos en la región de Luxor, llevamos con nosotros en un brasero de oro, a través de la lluvia, viento y tormenta, una Llama viviente, el Corazón del Templo de la Ascensión en la Atlántida, para plantarla en Luxor.

« Acunamos esa Llama con nuestros propios cuerpos. Cada uno de nosotros soplaba la llama de nuestros corazones en Ella, y la avivábamos con el aliento de nuestros labios; y las oraciones de nuestras almas y espíritus la mantenía viva para ese momento cuando atracamos. ¡Cuán agradecidos estaban nuestros corazones de que hubiera siquiera un ascua! Nos arrodillamos alrededor de esa Llama de la Ascensión, y cunado lo hicimos tembló la tierra, al tiempo que el Nilo se hinchaba sobre su cauce. He de admitir que me brotaron las lágrimas, al tiempo que Poseidón, el corazón de la Atlántida, el hogar que todos habíamos conocido y los templos, la magnificencia de los cuales no ha vuelto a aparear sobre la Tierra desde entonces, y nuestras familias, se hundían bajo las olas».

«Hacíamos turnos remando contra el tiempo, a sabiendas de que un Momento Cósmico no espera por cansancio alguno de la carne, o duda de la mente, o temor de los sentimientos, o exteriorización del karma destructivo de ningún hombre que pueda ser parte de la tripulación a la que se le confió la misión de llevar la Llama de la Ascensión a Luxor. Teníamos que llegar a nuestra meta en el tiempo asignado, a pesar de todo obstáculo que pudiera presentarse -individual y colectivo-. ¡Cómo nos regocijamos cuando llegamos a la desembocadura del Nilo, y supimos que finalmente estábamos a setecientos kilómetros de nuestra meta! Las lágrimas cubrieron nuestras mejillas cuando, por un momento, estiramos los brazos y flexionamos los músculos de los brazos y manos para relevarlos de la presión de servicio en los remos, que habíamos usado para impulsar nuestra galera cuando los vientos no llenaban nuestras velas, a fin de alcanzar nuestra meta».

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«Le dimos gracias al Dios que nos hizo, al tiempo que veíamos las ascuas todavía encendidas de la Llama de la Ascensión, a sabiendas de que dentro de su Presencia estaba el camino de regreso a casa, no sólo para nosotros sino para todos los que perderían sus cuerpos en el hundimiento de la Atlántida, y quienes esperarían nuevamente en las puertas del nacimiento por una nueva encarnación en la superficie seca que todavía quedaba en la Tierra. Elevándonos con renovada fuerza por el reconocimiento de nuestra Fuente, remamos río arriba hasta llegar a Luxor. Recuerdo el control comedido de los miembros de nuestro pelotón, quienes en vez de abalanzarse por la borda del bote cuando anclamos, esperaron que «Amor a la Llama de la Ascensión, desde las ascuas destelló y creció una nueva Luz. Al mismo tiempo, al tiempo en que el gran Río Nilo subía de nivel y la tierra temblaba, recordamos a la Atlántida».

El cataclismo que ocurrió hace 12.000 años, vino acompañado de varios terremotos y explosiones volcánicas. Dichas erupciones hicieron que el agua hirviera. Salvo los quinientos que escaparon, toda la población de Poseidón -sesenta millones de personas- pereció. La catástrofe duró menos de cuarenta y ocho horas.

Además de Poseidón, fueron afectadas también otras áreas. Durante el cataclismo, fueron descargados con tal fuerza los gases atrapados en las cámaras subterráneas de presión de las Islas Hawaii, que las cimas de las montañas enteras explotaron. El cataclismo formó las islas como están en la actualidad. También hizo que se drenara el mar interior, que después se convirtió en parte del Desierto del Sáhara actual, y causó la inundación del Nilo.

¿Fue el cataclismo que destruyó la civilización del Amazonas y que afectó severamente a todo el continente de Merú, el mismo que destruyó a Poseidón, el último vestigio de la Atlántida? Pueden darse algunos argumentos convincentes para apoyar esta teoría:

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1.-La fecha del cataclismo que hundió a Poseidón y que destruyó a Merú (dada como 12.000 años atrás) fue mencionada por los Maestros en seis ocasiones distintas.

2.-Los maestros no mencionaron que haya ocurrido algún otro cataclismo de la misma envergadura desde entonces.

3.-El cataclismo de Poseidón afectó a muchas partes del mundo. Además de sumergir a Poseidón, drenó el mar interior del Sáhara. También afectó en gran medida, áreas tan al oeste como Yellowstone Park, e hizo explotar las cimas de las montañas de las islas Hawaii.

4.-Entre toda la información dada por los Maestros, nunca se dijo que ninguno de los barcos que partieron de Poseidón hubieran llegado a la costa oriental de Merú. Esta costa había sufrido graves daños por el cataclismo. La línea costera se había sumergido cincuenta metros. Los Maestros sabían por adelantado qué parte del mundo sufriría menos por el cataclismo de Poseidón. Esto puede verse en el hecho de que algunos de los sacerdotes leales a Casimiro Poseidón recibieron instrucciones de escapar a la parte occidental de Estados Unidos. Ellos llegaron con seguridad, ya que fue poco el daño que experimentó esta área.

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5.-La catástrofe duró una cantidad de tiempo igual. Los Maestros afirmaron que el cataclismo que destruyó Poseidón duró menos de cuarenta y ocho horas, y que el que afectó a Merú duró un día.

Se pueden presentar algunos argumentos para afirmar que el diluvio de Noé que aparece en La Biblia fue causado por el cataclismo de hace 12.000 años, de la manera siguiente:

1.-Cuando la gente recuerda un cataclismo mundial, el último es el que más tiene en su mente. Al transcurrir del tiempo, la memoria de cataclismos anteriores de desvanece.

2.-La catástrofe de hace 12.000 años debe haber tenido un impacto mundial porque:

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No sólo se hundió Poseidón, sino que todo el continente de Sudamérica sintió el efecto del cataclismo.

Causó la explosión de de la cima de varias montañas en Hawaii, y produjo daños menores en Yellowstone Park.

Drenó el mar interior, área que más tarde se convirtió en parte del Desierto del Sáhara, y causó la inundación (desborde) del Nilo.

Un Maestro afirmó: « Así se hundió el último fragmento que quedaba del que fuera una vez un imperio mundial, a fin de descansar y purificarse bajo la superficie del actual Océano Atlántico. Algunos de los mitos y leyendas de hoy señalan a estos tiempos anteriores de gloria».

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Los maestros han dicho que, con el correr del tiempo, la oceanografía, la geología y otra información científica revelarán pruebas indisputables tanto de la existencia de la Atlántida como del alcance de su logro o avance.

Tomado del libro: El hombre origen, historia y destino.

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